15 de septiembre de 2011

Inspiraciones

    UTOPÍAS
 
     Cómo voy a creer / dijo el fulano
     que el mundo se quedó sin utopías
     cómo voy a creer
     que la esperanza es un olvido
     o que el placer una tristeza
     cómo voy a creer / dijo el fulano
     que el universo es una ruina
     aunque lo sea
     o que la muerte es el silencio
     aunque lo sea
     cómo voy a creer
     que el horizonte es la frontera
     que el mar es nadie
     que la noche es nada
     cómo voy a creer / dijo el fulano
     que tu cuerpo / mengana
     no es algo más de lo que palpo
     o que tu amor
     ese remoto amor que me destinas
     no es el desnudo de tus ojos
     la parsimonia de tus manos
     cómo voy a creer / mengana austral
     que sos tan sólo lo que miro
     acaricio o penetro
     cómo voy a creer / dijo el fulano
     que la útopia ya no existe
     si vos / mengana dulce
     osada / eterna
     si vos / sos mi utopía.
M.Benedetti

14 de septiembre de 2011

Toboganes



Los niños son la llave
para abrir esa puerta que se cerró hace mucho.
Ellos llevan en sus ojos,
el desencanto de las hamacas vacías.
Tienen el cuerpo distante
y la inocencia truncada.
Pero llevan en sus manitos
la posibilidad de empuñar
el arma de la imaginación
y pintar con crayones un mundo
que les permita "ser" en libertad.

Enfermedad de la piel ignorada

(pueden acompañar la lectura de estas anotaciones espontáneas
con el tema de Pearl Jam en la izquierda del blog; o no)

Razón vs Deseo.
Dicotomías.
Tema hablado hasta el hartazgo, pero por alguna razón siempre retomado.
Pulsiones.
Reacciones que parecieran surgir desde algún espacio escondido, innaccesible, anárquico... (¿inconsciente?)
Qué importa de qué se trata; el problema es lo que genera.
Mientras la boca se abre y emite una catarata de frases coherentes, razonadas, regidas por las leyes de una ilusa maximización de beneficios; el cuerpo transpira. Quizá ése sea el primer síntoma de la enfermedad de la piel ignorada. Se dice que ella tiene memoria: no hay nada más cliché, pero -a la vez- más cierto que eso.
Cómo hacer para ocultar ese sudor caliente que empapa la camisa.
Cómo hacer para ignorar ese nudo que se siente en la garganta mientras decimos el discurso ensayado mil veces adelante del espejo.
Cómo hacer para ignorar el cosquilleo de las palmas, el olor impregnado en las almohadas, la incomodidad de la mirada directa, la revolución de ácidos en el estómago...
Recuerdos de noctámbulos, razonamientos de despiertos que no encuentran nunca solución porque dependen -para continuar existiendo- de su presencia mutua, de su oposión: uno no es sin el otro.
Así conviven; esa es su manera. De vez en cuando alguno parece ceder y entonces las cosas resultan más fáciles. Pero si fracasa, no tarda en culpar al contrario, de modo que la pelea resulta infinita, inacabable...
Al igual que los pensamientos recordados o los recuerdos razonados que parecen no acabarse nunca mientras me quitan el sueño o se apoderan de él en mis noches desveladas.

12 de julio de 2011

Fichas de ensueño

Ella deshizo con cuidado el nudo, lo desajustó y dejó las zapatillas debajo de su cama. Se acostó, apagó la luz y miró el techo. Cerró los ojos como buscando para sus adentros alguna respuesta que no llegaba. Los abrió de nuevo. Arriba, el blanco pálido, insípido. En su mente, un deseo de sol.
Movía sus pupilas de un lado a otro como si no pudiera retener ningún pensamiento por mucho tiempo, como si se escurrieran así nomás mientras ella los dejaba huir, indiferente. Por un momento contemplaba su vida como si se tratase un film extraño, de planos cortos y abstractos que la tenían como protagonista. Sin embargo no la inquietaba; veía como un juego imaginarlos en combinaciones extrañas, como si por un momento pudiera cambiar el orden y fuera capaz de reconstruir lo destruido, gobernar el tiempo y hacerlo retroceder y volver a andar como un tic tac de vida. Se divertía armando un rompecabezas con espacios vacíos, con encastres falsos. Pero, al fin de cuentas, era inevitable verse allí, era ella. ¿Era ella?
El pensamiento se escurrió de nuevo y su cabeza se hundió en la almohada. Quizá entre sueños encuentre sus fichas perdidas en los techos insípidos de otras almas inquietas.

Alteraciones

El artista debe enfrentar a un mundo donde la imaginación está prohibida, donde cada cosa está encerrada en un nombre, donde lo blanco sólo es blanco, el sueño es puro inconsciente y la locura, enfermedad.
Es él quien navega en ríos de agua púrpura, al que se lo ve temblar de escalofríos al notar las asperezas de un perfume rancio, pero al que no se oye nunca develar el sabor del color verde.
El artista moldea el silencio como todo artesano, desordena las palabras como cualquier chico inquieto y convierte la realidad en un sueño indescifrable para cualquier psicoanalista, sólo para divertirse en la sesión. 


A la izquierda del blog encontarán una aplicación para escuchar un tema de Pedro Aznar, verdadero artesano del silencio. Emoción y profundidad... 
Pronto iré agregando otros temas para que disfruten con o sin la lectura. 


9 de julio de 2011

Opa! (música)

El ritmo de los tamboriles, los arreglos tradicionales del jazz y la voz característica del negro Rada llegan desde el otro lado del charco y resuenan en el suelo Argentino.

Me pongo los auriculares. Escucho los primeros acordes del disco “Goldenwings”, grabado en 1976. Los sonidos pasan en stereo de un lado a otro de mi cabeza y en cuanto logro advertirlo me hallo inmersa en un ritmo que no puedo evitar seguir con las suelas de mis zapatos.
Pienso en la precariedad con la que grababan las bandas del ´60 y del ´70 comparada a la que existe hoy en día y, sin embargo, cuánto más original me parece.
Justamente es esta palabra con la que definiría a Opa!: “original”, pero en un doble sentido. En principio lo es en cuanto a la fusión de elementos que los caracteriza: no se trata de jazz, ni de candombe, ni de rock; es todo ello amalgamado de una manera inteligente y armoniosa. Por otro lado, el sonido de Opa! hunde sus raíces en el suelo oriental, es decir, es parte de la música originaria tan influenciada por la cultura africana.
En la década de Woodstock y de la “beatlemanía”, los hermanos Fattoruso forman “Los Shakers”, los Beatles de la música uruguaya. Cuando a fines de los ´60 se disuelven, Hugo y Osvaldo viajan a Estados Unidos y se encuentran con Ringo Thielmann que estaba viviendo en Nueva York desde hacía unos años. Es ahí donde surge Opa!
La banda en un principio se dedicaba a tocar covers de la radio en bares y restaurantes. Sólo en algunas oportunidades hacían temas de Rada, de Eduardo Mateo o, incluso, de jazz para impresionar a los públicos difíciles. Sin embargo, y a pesar de no ver un sólo centavo de las presentaciones, van adquiriendo una gran repercusión y pasan a ser considerados la mejor banda latina en Estados Unidos. Incluso Hugo, en ese momento, estaba en el segundo lugar de los mejores sintetizadores del mundo para la revista “Down Beat”, por encima de Chick Corea.
Para su segundo disco, “Magic Time”, se suma Rada, que había estado viviendo en Suiza y Alemania y llega a Estados Unidos. Su percusión y sus arreglos vocales serán los ingredientes finales que le darán el toque característico a la banda.
Cuando vuelven a Montevideo, generan una gran repercusión en los artistas y en el público en general. Se abre un espacio dentro del clima hostil de la dictadura y el trío (ahora cuarteto), que se había ido a Estados Unidos siendo muy jóvenes, se reencuentra con su cultura y con su gente: en su primer recital en el Cine Plaza, tocan con Jaime Roos, Eduardo Mateo, Jorginho Gularte y otros artistas de la música oriental. El pueblo se emociona al volver a encontrar algo autóctono entre tanta música censurada, comercial y carente de ritmo e improvisación.
A pesar de que muchos se opusieron a la banda por considerarla “imperialista”, la gente se reunió en las calles a tocar y cantar como lo habían hecho siempre. Sin embargo, y aunque todos fueron arrestados por “exceso de notas” como dice el “Lobo” Nuñez, la música de Opa! Trascendió e hizo historia.
La fusión de arreglos de jazz, de sintetizadores que dejan espacio para la respuesta de los tambores típicos del candome y la voz de Rada, hace de Opa! Un íncono de la música uruguaya que resuena en los oídos de todos los que queremos escuchar algo diferente.


8 de julio de 2011

Diseño (por Alejandra Daldín)

Qué fantástico es sentir que el arte se contagia como un bostezo. Uno abre su boca y exhala sin preocuparse y casi inmediatamente el de al lado hace lo mismo; mientras al de en frente, aunque haya mirado casi de reojo, no le alcanzan las manos para frenar el aire que le llega de los pulmones y se le escapa por las rendijas de los dedos. 
En unos pocos minutos todo el lugar se ve contagiado por la misma partícula invisible y cada uno de los pasajeros, casi por efecto dominó, respira el arte y escupe la rutina. 

Este diseño tipográfico es de Alejandra Daldín, estudiante de Diseño Gráfico de la UBA, una hermosa y talentosa persona. Gracias!
(la calidad no es la que se merece el trabajo, pero la capacidad del blog es limitada)