Qué fantástico es sentir que el arte se contagia como un bostezo. Uno abre su boca y exhala sin preocuparse y casi inmediatamente el de al lado hace lo mismo; mientras al de en frente, aunque haya mirado casi de reojo, no le alcanzan las manos para frenar el aire que le llega de los pulmones y se le escapa por las rendijas de los dedos.
En unos pocos minutos todo el lugar se ve contagiado por la misma partícula invisible y cada uno de los pasajeros, casi por efecto dominó, respira el arte y escupe la rutina.
Este diseño tipográfico es de Alejandra Daldín, estudiante de Diseño Gráfico de la UBA , una hermosa y talentosa persona. Gracias!
(la calidad no es la que se merece el trabajo, pero la capacidad del blog es limitada)

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