El ritmo de los tamboriles, los arreglos tradicionales del jazz y la voz característica del negro Rada llegan desde el otro lado del charco y resuenan en el suelo Argentino.
Me pongo los auriculares. Escucho los primeros acordes del disco “Goldenwings”, grabado en 1976. Los sonidos pasan en stereo de un lado a otro de mi cabeza y en cuanto logro advertirlo me hallo inmersa en un ritmo que no puedo evitar seguir con las suelas de mis zapatos.
Pienso en la precariedad con la que grababan las bandas del ´60 y del ´70 comparada a la que existe hoy en día y, sin embargo, cuánto más original me parece.
Justamente es esta palabra con la que definiría a Opa!: “original”, pero en un doble sentido. En principio lo es en cuanto a la fusión de elementos que los caracteriza: no se trata de jazz, ni de candombe, ni de rock; es todo ello amalgamado de una manera inteligente y armoniosa. Por otro lado, el sonido de Opa! hunde sus raíces en el suelo oriental, es decir, es parte de la música originaria tan influenciada por la cultura africana.
En la década de Woodstock y de la “beatlemanía”, los hermanos Fattoruso forman “Los Shakers”, los Beatles de la música uruguaya. Cuando a fines de los ´60 se disuelven, Hugo y Osvaldo viajan a Estados Unidos y se encuentran con Ringo Thielmann que estaba viviendo en Nueva York desde hacía unos años. Es ahí donde surge Opa!
La banda en un principio se dedicaba a tocar covers de la radio en bares y restaurantes. Sólo en algunas oportunidades hacían temas de Rada, de Eduardo Mateo o, incluso, de jazz para impresionar a los públicos difíciles. Sin embargo, y a pesar de no ver un sólo centavo de las presentaciones, van adquiriendo una gran repercusión y pasan a ser considerados la mejor banda latina en Estados Unidos. Incluso Hugo, en ese momento, estaba en el segundo lugar de los mejores sintetizadores del mundo para la revista “Down Beat”, por encima de Chick Corea.
Para su segundo disco, “Magic Time”, se suma Rada, que había estado viviendo en Suiza y Alemania y llega a Estados Unidos. Su percusión y sus arreglos vocales serán los ingredientes finales que le darán el toque característico a la banda.
Cuando vuelven a Montevideo, generan una gran repercusión en los artistas y en el público en general. Se abre un espacio dentro del clima hostil de la dictadura y el trío (ahora cuarteto), que se había ido a Estados Unidos siendo muy jóvenes, se reencuentra con su cultura y con su gente: en su primer recital en el Cine Plaza, tocan con Jaime Roos, Eduardo Mateo, Jorginho Gularte y otros artistas de la música oriental. El pueblo se emociona al volver a encontrar algo autóctono entre tanta música censurada, comercial y carente de ritmo e improvisación.
A pesar de que muchos se opusieron a la banda por considerarla “imperialista”, la gente se reunió en las calles a tocar y cantar como lo habían hecho siempre. Sin embargo, y aunque todos fueron arrestados por “exceso de notas” como dice el “Lobo” Nuñez, la música de Opa! Trascendió e hizo historia.
La fusión de arreglos de jazz, de sintetizadores que dejan espacio para la respuesta de los tambores típicos del candome y la voz de Rada, hace de Opa! Un íncono de la música uruguaya que resuena en los oídos de todos los que queremos escuchar algo diferente.