12 de julio de 2011

Fichas de ensueño

Ella deshizo con cuidado el nudo, lo desajustó y dejó las zapatillas debajo de su cama. Se acostó, apagó la luz y miró el techo. Cerró los ojos como buscando para sus adentros alguna respuesta que no llegaba. Los abrió de nuevo. Arriba, el blanco pálido, insípido. En su mente, un deseo de sol.
Movía sus pupilas de un lado a otro como si no pudiera retener ningún pensamiento por mucho tiempo, como si se escurrieran así nomás mientras ella los dejaba huir, indiferente. Por un momento contemplaba su vida como si se tratase un film extraño, de planos cortos y abstractos que la tenían como protagonista. Sin embargo no la inquietaba; veía como un juego imaginarlos en combinaciones extrañas, como si por un momento pudiera cambiar el orden y fuera capaz de reconstruir lo destruido, gobernar el tiempo y hacerlo retroceder y volver a andar como un tic tac de vida. Se divertía armando un rompecabezas con espacios vacíos, con encastres falsos. Pero, al fin de cuentas, era inevitable verse allí, era ella. ¿Era ella?
El pensamiento se escurrió de nuevo y su cabeza se hundió en la almohada. Quizá entre sueños encuentre sus fichas perdidas en los techos insípidos de otras almas inquietas.

Alteraciones

El artista debe enfrentar a un mundo donde la imaginación está prohibida, donde cada cosa está encerrada en un nombre, donde lo blanco sólo es blanco, el sueño es puro inconsciente y la locura, enfermedad.
Es él quien navega en ríos de agua púrpura, al que se lo ve temblar de escalofríos al notar las asperezas de un perfume rancio, pero al que no se oye nunca develar el sabor del color verde.
El artista moldea el silencio como todo artesano, desordena las palabras como cualquier chico inquieto y convierte la realidad en un sueño indescifrable para cualquier psicoanalista, sólo para divertirse en la sesión. 


A la izquierda del blog encontarán una aplicación para escuchar un tema de Pedro Aznar, verdadero artesano del silencio. Emoción y profundidad... 
Pronto iré agregando otros temas para que disfruten con o sin la lectura. 


9 de julio de 2011

Opa! (música)

El ritmo de los tamboriles, los arreglos tradicionales del jazz y la voz característica del negro Rada llegan desde el otro lado del charco y resuenan en el suelo Argentino.

Me pongo los auriculares. Escucho los primeros acordes del disco “Goldenwings”, grabado en 1976. Los sonidos pasan en stereo de un lado a otro de mi cabeza y en cuanto logro advertirlo me hallo inmersa en un ritmo que no puedo evitar seguir con las suelas de mis zapatos.
Pienso en la precariedad con la que grababan las bandas del ´60 y del ´70 comparada a la que existe hoy en día y, sin embargo, cuánto más original me parece.
Justamente es esta palabra con la que definiría a Opa!: “original”, pero en un doble sentido. En principio lo es en cuanto a la fusión de elementos que los caracteriza: no se trata de jazz, ni de candombe, ni de rock; es todo ello amalgamado de una manera inteligente y armoniosa. Por otro lado, el sonido de Opa! hunde sus raíces en el suelo oriental, es decir, es parte de la música originaria tan influenciada por la cultura africana.
En la década de Woodstock y de la “beatlemanía”, los hermanos Fattoruso forman “Los Shakers”, los Beatles de la música uruguaya. Cuando a fines de los ´60 se disuelven, Hugo y Osvaldo viajan a Estados Unidos y se encuentran con Ringo Thielmann que estaba viviendo en Nueva York desde hacía unos años. Es ahí donde surge Opa!
La banda en un principio se dedicaba a tocar covers de la radio en bares y restaurantes. Sólo en algunas oportunidades hacían temas de Rada, de Eduardo Mateo o, incluso, de jazz para impresionar a los públicos difíciles. Sin embargo, y a pesar de no ver un sólo centavo de las presentaciones, van adquiriendo una gran repercusión y pasan a ser considerados la mejor banda latina en Estados Unidos. Incluso Hugo, en ese momento, estaba en el segundo lugar de los mejores sintetizadores del mundo para la revista “Down Beat”, por encima de Chick Corea.
Para su segundo disco, “Magic Time”, se suma Rada, que había estado viviendo en Suiza y Alemania y llega a Estados Unidos. Su percusión y sus arreglos vocales serán los ingredientes finales que le darán el toque característico a la banda.
Cuando vuelven a Montevideo, generan una gran repercusión en los artistas y en el público en general. Se abre un espacio dentro del clima hostil de la dictadura y el trío (ahora cuarteto), que se había ido a Estados Unidos siendo muy jóvenes, se reencuentra con su cultura y con su gente: en su primer recital en el Cine Plaza, tocan con Jaime Roos, Eduardo Mateo, Jorginho Gularte y otros artistas de la música oriental. El pueblo se emociona al volver a encontrar algo autóctono entre tanta música censurada, comercial y carente de ritmo e improvisación.
A pesar de que muchos se opusieron a la banda por considerarla “imperialista”, la gente se reunió en las calles a tocar y cantar como lo habían hecho siempre. Sin embargo, y aunque todos fueron arrestados por “exceso de notas” como dice el “Lobo” Nuñez, la música de Opa! Trascendió e hizo historia.
La fusión de arreglos de jazz, de sintetizadores que dejan espacio para la respuesta de los tambores típicos del candome y la voz de Rada, hace de Opa! Un íncono de la música uruguaya que resuena en los oídos de todos los que queremos escuchar algo diferente.


8 de julio de 2011

Diseño (por Alejandra Daldín)

Qué fantástico es sentir que el arte se contagia como un bostezo. Uno abre su boca y exhala sin preocuparse y casi inmediatamente el de al lado hace lo mismo; mientras al de en frente, aunque haya mirado casi de reojo, no le alcanzan las manos para frenar el aire que le llega de los pulmones y se le escapa por las rendijas de los dedos. 
En unos pocos minutos todo el lugar se ve contagiado por la misma partícula invisible y cada uno de los pasajeros, casi por efecto dominó, respira el arte y escupe la rutina. 

Este diseño tipográfico es de Alejandra Daldín, estudiante de Diseño Gráfico de la UBA, una hermosa y talentosa persona. Gracias!
(la calidad no es la que se merece el trabajo, pero la capacidad del blog es limitada) 


7 de julio de 2011

Poema al revés

Estaquearte a mis zapatos (patearte) 
Enredarte a mis sábanas (echarte)
Dormir con tu voz entre mis labios (escupir tus palabras)
Desnudar tus ojos (vendártelos) 
Tomar tus manos (desatarlas) 
Odiar que te vayas (irme)

6 de julio de 2011

Ella

Camina sola por la calle. La veo cruzar de vereda, lleva la vista perdida en sus pensamientos. Sus pies se mueven al compás de una música que no logro descifrar. No se detiene en ningún detalle en particular, sólo camina hacia un destino que desconozco. Su andar es tan liviano que por momentos parece que flotara; es entonces cuando cierro los ojos y deseo congelar ese momento para tenerla siempre así en mi memoria.
Me pregunto qué pensará cuando camina. Me divierte jugar con eso que no conozco, sin embargo tantas veces la vi pasar que ya siento que somos íntimos conocidos; o quizá fantaseo, qué sé yo. 
Puedo pasar horas imaginando su destino. ¿Por qué nunca elegí seguirla? Por lo mismo que aún no le he hablado. Parece que pertenecemos a mundos paralelos, intocables. Aún así no dejo de preguntarme qué destino nos puso tan separados y a la vez tan cercanos; qué desdicha.
Bueno, al fin de cuentas, siempre tuve mala suerte o, al menos, soy un poco cobarde. Sí, lo soy. No me averguenza decirlo. Como tampoco me averguenza confesarte que a veces sueño con sus labios murmurando en silencio o con su pelo flotando sobre su espalda. Es tan armoniosa que pasa y sonrío, cierro los ojos e intento retener ese perfume. Ya sé lo que pensás, es que vos sos más frío, no entendés. Para mí pasa todo tan rápido que no alcanzo a decirle nada, sólo me limito a escucharla, a verla.
No creas que me estoy justificando, la verdad es que nunca reparó en mí. Pero tampoco quise romper eso que se produce cuando pasa, es como una especie de hechizo, como si no fuera real. No me mires así, ¡es verdad! Tiene una mirada que nunca antes vi, no sé si es soledad o pura tristeza, pero la trasforma en un ser mítico, no es como ninguna otra.
Hoy te dije que vinieras a verla y no pasó y ya sé que no creés mi historia. Pero en dos meses es la primera vez que no pasa. Me pregunto si habrás roto esa magia o si se habrá ofendido porque esto era algo sólo entre nosotros dos. 

Ecos




"El eco de un piano
o el eco de nada, 
llenan un patio común. 
Todo se puede mover del olvido, 
y alguien tendrá una razón
para haber vivido siempre así, 
con sed de salvarse por un hueco, 
en el que habrá que mirar..."

Bienvenidos a mi guarida, al lugar donde las paredes hablan,
las luces se confunden y los sonidos se pronuncian; donde lo
oscuro no implica la ausencia de luz, sino la posibilidad de
cruzar las fronteras de lo visible, de lo "decible" y de lo posible,
para acceder a los lugares más inquietos del alma.