Cuatro puntos de vista sobre el encuentro en la era digital
En algunas oportunidades, al referirse al fenómeno de Internet, algunos pensadores lo comparan con la Imprenta, en el sentido en que generó (y sigue generando) una revolución en relación a los cambios que produce en nuestra propia subjetividad. Esto quiere decir que estamos viviendo, con la misma lógica de aceleración con la que se producen los intercambios, reconfiguraciones que nos modifican en tanto sujetos individuales y colectivos. En la red, en este nuevo espacio en donde convergen distintos medios y lenguajes, se abre un horizonte nuevo de expectativas, de deseos y de pensamientos que antes no eran posibles ni “pensables”.
Siempre que hablamos de tecnología, se abre un debate que nada tiene de nuevo y que se ha presentado en diferentes ocasiones de nuestra historia en donde un nuevo conocimiento fue capaz de poner en jaque alguna de las ideas o paradigmas que hegemonizaban el pensamiento de la época. Nos referimos a la contraposición entre aquellos que la conciben como un avance (para no entrar en el polémico “progreso”) y quienes la ven aún como una “amenaza” contra ciertas prácticas tradicionales.
Con respecto a esto me resulta interesante revisar qué concepción de tecnología subyace a ambas posturas, ya que éste puede ser uno de los ejes esclarecedores. Al indagar, encontramos que el debate se centra en la computación, telefonía móvil, etc, etc.
Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿es que antes de la aparición de dichos “avances”no existía la tecnología?
Para poder pensar en otro punto de vista acerca del tema, tomaremos hoy una concepción más amplia que entiende como “tecnología” todo aquello que prolongue nuestro cuerpo y nuestros sentidos (McLuhan). Esto nos permite pensar en algo tan sencillo como la ropa que sería, por ejemplo, la extensión de nuestra piel.
Sin embargo, muchos podrán rápidamente señalarme que esta definición lo único que hace es desplazar el problema, dispersarlo, ya que lo que realmente se constituye como el centro de la disputa son los efectos de dichos “avances” en la vida de las personas.
En este sentido, no podemos negar que las tecnologías influyen en la percepción que tenemos del mundo, ya que son parte de la rutina diaria de una gran parte de la población mundial. De hecho, a partir de la extensión de su uso, nuestra concepción del espacio y del tiempo se vieron transformadas: todo pareciera ser ahora más rápido, exigir de nosotros una atención (y conexión) permanente para “estar al día”; y, a su vez, los lugares parecieran estar más cerca.
La relación con un “otro”, obviamente, no escapa a este marco de mutaciones.
Alguien capaz de analizar los efectos psicológicos de estas nuevas prácticas podría profundizar el tema con mayor precisión y probablemente señalaría la tendencia hacia un repliegue de cada persona sobre sí misma, lo cual conlleva al individualismo, al miedo al contacto real con el otro, a la importancia de la estética (no nos olvidemos que las redes sociales son una estética por sí mismas), entre muchas otras problemáticas.
Sin embargo, y lejos de pretender hacer caso omiso a estas tendencias, propongo pensar también en los espacios que se abren en las distintas plataformas, donde muchos intercambian y comparten información con otros muchos (aunque, cuídese de considerar que decimos “muchos” y no “todos”, ya que así como esta lógica integra, también deja de lado a quienes no tienen la posibilidad de acceso), y en las nuevas formas de encuentro que se generan en dichos espacios.
Las comunidades virtuales, por ejemplo, conforman una nueva forma organizativa y constituyen una expresión de la dinámica que venimos explicando, promoviendo la participación y el acercamiento de los usuarios.
Es a raíz de estos nuevos contactos, de estas nuevas formas de debate y de construcción conjunta de la información, que hoy nos proponemos pensar en distintos tipos de encuentros que se generan en la red, de acuerdo a diferentes motivaciones y puntos de vista. Lejos de intentar abarcar todas las aristas, nos concentraremos en cuatro casos, pudiendo el lector agregar cualquier otro que crea conveniente.
Celeste Gomez Wagner
celestegwagner@yahoo.com.ar
PUNTO DE VISTA COMERCIAL/PUBLICITARIO
Por Marcos Veleff (director de la revista “Punto y Aparte”)
Vender en la web
Debido al nivel de flujos que genera hoy en día Internet como herramienta, como emprendedor y empresario no sería razonable hacer caso omiso a sus posibilidades, encasillándonos en las formas más tradicionales. No se trata tampoco de cortar abruptamente con ellas, ya que tienen una trayectoria marcada en la propia subjetividad de las personas.
Sin embargo, hoy en día, Internet ha revolucionado las propuestas de comunicación y hay que aggiornarse para que nuestro negocio crezca y se fortalezca.
En el caso de Punto y Aparte en particular, con 21 años de vida en el mercado, nos hemos visto en la necesidad de renovar la propuesta para poder brindarle al cliente un servicio más integral que no deje de incluir el producto con el que nos identificamos, pero tampoco quede en desventaja con respecto a otras alternativas.
Considerando la importancia (y efectividad) que ha adquirido el mundo digital, diseñamos una propuesta que se ajusta a las necesidades del auspiciante, de manera de utilizar la rapidez, los bajos costos y la enorme llegada que tienen los nuevos medios.
Las comunidades virtuales (como Facebook o Twitter) ofrecen un espacio ideal para construir una imagen personal (tengamos en cuenta que en estas nuevas plataformas lo que más predomina es la imagen) y establecer contactos con potenciales clientes, lectores o colegas. En esa construcción de imagen, en esa búsqueda de conexiones y de aportes en cuanto a contenido, hay que encontrar los caminos para establecer una relación comercial que no implique la publicidad de manera agresiva y directa (spam).
De todas formas, sabemos que adentrarse en esta nueva alfabetización exige trabajo, constancia y tiempo. Tiempo para conocer la herramienta, para saber cuál es la mejor manera de publicar, cuáles son los contenidos que más le interesan a los lectores internautas cuya mirada es veloz y dispersa; tiempo para conocer cómo lidiar con los ritmos rápidos y con los caudales de información enormes y fragmentados.
Pero la idea es no tenerle miedo. En principio, para cualquier emprendedor y sobre todo para los que crecimos fuera de esta lógica, es un trabajo de aprendizaje, de prueba y error; pero a fin de cuentas los resultados son eficaces, ya que en unos pocos segundos, muchas personas pueden estar compartiendo contenidos con nosotros, creando así, una comunidad más allá del espacio físico del barrio, una comunidad que expande sus propios límites y que permite hacer de Punto y Aparte un proyecto más participativo.
PUNTO DE VISTA ACADÉMICO
Por Agustina Migliorini (profesora-ayudante UBA)
Comunidades virtuales como extensión del aula
¿Cuántos usos distintos se pueden asignar a los nuevos medios? Evolucionamos a la par de aquellas herramientas que creamos y nunca volvemos a ser los mismos. El ritmo de nuestras rutinas, las preguntas cotidianas y las relaciones personales se reconfiguran y toman caminos alternativos. Si los medios funcionan como una prolongación de los sentidos, ¿por qué no pensarlos como una posibilidad para extender el trabajo en el aula?
Hoy en día las distintas plataformas a las que se puede acceder a través de Internet nos permiten crear un espacio de debate. Brindan la oportunidad de superar el límite horario planteado por las clases y continuar la puesta en común y el trabajo colaborativo desde la pantalla. Las comunidades reúnen consignas, inquietudes, disparadores, notas de interés, insumos y críticas constructivas. A través de la apropiación y resignificación de contenidos es posible potenciar la creación de proyectos donde los conceptos, la iniciativa, los consumos culturales, la creatividad, el compromiso y las ventajas que ofrece cada herramienta para generar experiencias mediáticas, conforman un “cóctel” en continuo proceso de experimentación, capaz de reinventarse y cuyo potencial se pone en juego todos los días.
PUNTO DE VISTA SOCIO-HISTÓRICO
Proyecto Malvinas30
“Malvinas30” es un documental interactivo que cuenta con el apoyo de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, y que se propone a través del uso de herramientas digitales, re/vivir los acontecimientos de la Guerra de Malvinas, tal como sucedieron durante el año 1982. Se trata de un documental “transmedia” experimental en el que cada plataforma utilizada en el proyecto tiene una producción propia para que el conjunto de realizaciones formen un todo homogéneo.
La interactividad de Malvinas30 se centra en la participación activa de los usuarios concebida como uno de los ejes principales del proyecto.
La propuesta es romper con el esquema tradicional documental; Malvinas30 cuenta lo que está pasando, el presente del año 1982; es una suerte de máquina del tiempo virtual que propone un acercamiento no tradicional a uno de los hechos más controvertidos de la historia argentina reciente a través de la tecnología digital.
Cómo buscarlo:
T: @Malvinas30
@SoldadoM30
F: Malvinas30
Sitio: www.malvinastreinta.com.ar
Mail: malvinas2012@gmail.com
PUNTO DE VISTA SOCIAL-VECINAL
Por Dolores Rodríguez Villegas (Estudiante Cs. De la Comunicación – UBA- Miembro de “Tren Cultural Raíces”)
La web como espacio de acción: Tren Cultural Raíces
Nosotros somos Tren cultural Raíces, un grupo de vecinos autoconvocados, que quisimos movilizarnos en esta era de crisis de los encuentros cara a cara. El uso masivo de las nuevas tecnologías y la gran oferta de medios de comunicación han puesto en jaque a los espacios tradicionales de encuentro.
Las plazas fueron siempre espacios de reunión en donde distintas generaciones compartían un mismo tiempo y un mismo lugar; en cambio, hoy en día las plazas son más un lugar de paso que un lugar de encuentro, y han sido remplazados por los espacios virtuales. Es por esta razón que nuestro objetivo es poder volver a esa función primordial de las plazas: poder volver a re-llenarlas del sentido que el individualismo del nuevo siglo ha vaciado. Para esto, promovemos diversas actividades culturales en la plaza de los Inmigrantes en Olivos, y siempre está abierta la convocatoria para todo aquel que quiera participar y formar parte de este movimiento. Además, a través de estas actividades culturales intentamos visibilizar ciertas problemáticas sociales que ocurren tanto en el barrio como fuera de él pero que nos afectan a todos como ciudadanos. Ninguna de nuestras actividades tendría sentido por fuera de la participación de los vecinos, y para esto es necesario que haya un conocimiento por parte de ellos de nuestras actividades e ideas. Aquí es donde aparecen los medios de comunicación como medios y no como fines en sí mismos. Nosotros queremos incentivar los encuentros cara a cara, pero para eso, es necesario que nos insertemos en estos espacios virtuales y utilicemos a éstos como herramientas para lograr difundir nuestras ideas y actividades y, además, poder tejer redes con otros colectivos que tengan objetivos similares.
Si bien nos oponemos al aislamiento que generaron no sólo las nuevas tecnologías, sino especialmente un proceso histórico nacional que marcó el miedo a la participación ciudadana, consideramos que en el uso de dichas herramientas hegemónicas para estos fines nos permite combatir esas lógicas desde adentro. Es primordial no olvidarnos de que estos medios funcionan como un puntapié para llegar al otro pero es necesario no quedarnos allí, sino utilizar esa herramienta y resignificarla para que el encuentro real, el lugar de debate, se produzca en la calle, cara a cara.